Conejitos de Mar, adorablemente tóxicos

viernes 10 febrero 2017

    El Conejo de Mar, Jorunna parva, también conocido como conejo marino, es un molusco gasterópodo que fue descrito por primera vez por el malacólogo japonés Kikutaro Baba, en 1938.

    Los conejos de mar viven en el fondo del Océano Pacífico y del Índico, en Japón, Filipinas, Papúa Nueva Guinea, Seychelles, Tanzania, etc.


                              
 

   Este animal que parece un conejillo peludo, con pequeñas orejas y cola esponjosa, se trata de una babosa marina. Sus “orejas” son órganos quimiosensoriales, denominados rinóforos, que les permiten detectar determinadas sustancias químicas en el agua que les ayudan a encontrar alimento y pareja, y les permiten orientarse en el fondo del mar. Normalmente son de color negro o marrón oscuro. La estructura que parece la cola se trata en realidad de sus branquias, que son expuestas.

                              

    Su aspecto peludo se debe a una capa de pequeño bastones, llamados caryophyllidia, que recubren todo su cuerpo. En el lomo el conejo de mar posee una especie de varillas de color negro, situadas entre los bastones. Los científicos no tienen clara cuál es la función de estas estructuras pero piensan que pueden tener una función sensorial.

    Los conejos de mar miden cerca de 2 cm de longitud y pueden ser de color blanco, azul celeste, marrones, amarillos e incluso negros. Su período de vida es corto, viven como máximo un año. Son hermafroditas, tienen órganos reproductores masculinos y femeninos.

    Son animales tóxicos ya que se alimentan de esponjas de mar, de las que extraen toxinas para incorporarlas en su sistema de defensa y así evitar los depredadores.






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