El Árbol de la Muerte

lunes 05 diciembre 2016

    El árbol de la muerte, Hippomane mancinella, también conocido como manzanilla o manzanillo de la muerte, es un árbol nativo de Centroamérica y de las islas del Mar Caribe.

                

    Este árbol se encuentra registrado en el Libro Guinness de los récords como el más peligroso del mundo, por ser extremadamente tóxico.

    Crece en regiones costeras, de suelos arenosos y salinos. Puede llegar a alcanzar los 20 m de altura. Su copa es amplia y globosa. El tronco y ramas están cubiertos por una corteza gruesa y fisurada, de color gris. Las hojas tienen forma elíptica y nervuras de color amarillo.

    El fruto del árbol de la muerte es similar a una pequeña manzana, de hasta 4 cm de diámetro, piel verdosa y brillante, que desprende un intenso y agradable aroma. En su interior tiene varias semillas redondeadas de color pardo.

    Todas las partes de la planta, corteza, hojas, flores y frutos, segregan al romperse una savia blanquecina y muy irritante. En contacto con la piel provoca una violenta sensación de ardor, erupciones y quemaduras cutáneas, ampollas e inflamaciones. Incluso puede provocar ceguera cuando en contacto con los ojos.

   La causticidad de la savia y del fruto es tan elevada que consume fácilmente una tela de algodón. Por eso sus efectos en las mucosas son especialmente agresivos, siendo particularmente peligrosas en el tracto digestivo. La ingestión de savia o del fruto puede ocasionar la muerte.

    El polen del árbol de la muerte es altamente alergénico, pudiendo provocar reacciones alérgicas severas en personas sensibles.

    El humo producido por la quema de las hojas o de la madera también es irritante y pude incluso provocar ceguera temporal y graves problemas respiratorios.

    Tampoco es buena idea resguardase de la lluvia bajo este árbol ya que la savia, incluso diluida en agua, sigue siendo altamente tóxica.

    La madera es dura y de muy buena calidad, siendo muy apreciada para hacer muebles. Antes de poder ser trabajada debe ser sometida a un largo y complejo proceso de secado al fuego o bajo el sol. Quienes manipulan la madera antes de sometida a este proceso deben ser muy cautelosos.

    En algunos lugares los árboles de la muerte se encuentran señalizados con cruces rojas o placas indicativas de peligro.

    Aunque es una especie muy tóxica para el ser humano, algunos réptiles se alimentan de sus frutos y se alojan en su copa, sin sufrir cualquier efecto adverso.



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