"La Muerte de la Virgen", la obra más polémica de Caravaggio

viernes 03 marzo 2017

     El cuadro “Morte della Vergine” (La Muerte de la Virgen) es un óleo sobre lienzo, de 329 x 245cm, del pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571 – 1610). En su momento fue una de las obras más polémicas del pintor y sus detractores tejieron todo tipo de críticas para desprestigiarla.

     En 1601 el abogado papal, Laerzio Cherubin, le encargó a Caravaggio la obra para la capilla de la iglesia carmelita de Santa Maria della Scalla, en Trastevere, Roma. La pintura fue terminada entre 1605 y 1606, siendo inmediatamente rechaza en el momento de su presentación, por ser considerada inadecuada para la parroquia.

     El pintor Rubens, por aquel entonces embajador de la corte del Duque de Mantua, elogió la pintura, considerándola como una de las mejores obras de Caravaggio. Vicenzo Gonzaga, Duque de Mantua acabó por comprar el cuadro, que fue expuesto durante 8 días en la Accademia di San Luca, antes de abandonar Roma.

     Posteriormente fue comprado por el rey de Inglaterra, Charles I, siendo más tarde subastado y adquirido por el banquero Everhard Jabach. En 1671 la obra fue adquirida por el rey de francés, Louis XIV. Actualmente la pintura se conserva en el Museo del Louvre, en París, con el título “La Mort de la Vierge”.

     Este lienzo de gran tamaño representa la muerte de la Virgen María, tema debatido, pero no resuelto de la doctrina católica. Aunque su asunción en cuerpo y alma es un dogma, no hay cualquier tipo de evidencia documental relativamente a su muerte.

     Las diferentes figuras de la composición pictórica aparecen representadas casi en tamaño real. En el centro de atención del cuadro se encuentra la figura muerta de la Virgen, sin cualquier atributo místico, ni evidencias de su santidad. Es representada como una mujer corriente, del pueblo, con el cabello desordenado, los pies y el vientre hinchados, la piel verdosa y las piernas descubiertas sin pudor, vestida de color rojo, en vez de azul, color asociado a la pureza mariana.

     El tratamiento de la figura de la Virgen fue considerado casi herético, más aun teniendo en cuenta que todo indica que el autor pudo haber usado como modelo una prostituta que había muerto ahogada en el río Tíber, posiblemente como consecuencia de la práctica del suicidio, dos terribles pecados para servir de modelo a la imagen de la Virgen.

     Alrededor de la Virgen se encuentran los Apóstolos, que se muestran entristecidos, pero sin expresiones exageradas de dolor, sino ocultando su rostro o reflejado un dolor silencioso. En primer plano se encuentra María Magdalena sentada en una silla, con la cabeza entre las manos, llorando.

     Todos los personajes son representados según modelos del natural, inspirados en personas del pueblo y la escena transcurre en un ambiente humilde, transmitiendo de manera realista el dolor por la pérdida de un ser querido.

     Los colores son muy oscuros, los únicos toques luminosos son aportados por el color rojo del vestido de la Virgen y del gran telón que cuelga en la parte superior del lienzo.

    En esta obra Caravaggio logró plasmar un retrato poético de la muerte, poniendo de manifiesto un tratamiento naturalista, brutal y de gran crudeza de los sentimientos de los seres queridos de la difunta, que apenas pueden reaccionar ante su pérdida.






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