La Pavoni y la primera máquina de café espresso

miércoles 05 abril 2017

   La primera máquina de café expreso fue patentada por el turinés Angelo Moriondo, el 16 de mayo de 1884, y presentada en la Exposición General celebrada en Turín ese mismo año. Moriondo bautizó su invento como “Nueva máquina de vapor para la elaboración económica e instantánea de bebidas de café”, pero la máquina de Moriondo no tuvo éxito.

   En 1901 el mecánico y empresario milanés Luigi Bezzera ideó un nuevo aparato para evitar que sus operarios perdiesen tiempo cuando preparaban el café por las mañanas. Para este nuevo invento, Bezzera se inspiró por un lado en las calderas cilíndricas de las locomotoras a vapor y por otro en la máquina de Moriondo.

   El resultado fue un tanque metálico que contenía agua constantemente en ebullición, que permitía tener presión de agua caliente a cualquier momento. A parte de este depósito de cobre, la máquina de Bezzera tenía cuatro brazos que hacían pasar el agua por unos filtros en los que se encontraba el café molido, obtenido un sabroso café al instante. De este modo sus empleados siempre tenían a punto el agua para el café, no perdiendo tiempo en prepararlo.

  El invento fue patentado el 19 de diciembre de 1901 con el nombre “Innovaciones en la máquina para preparar y servir inmediatamente cafés”, pero Bezzera acabó bautizándolo como “macchina per il café espresso”, utilizando el término “espresso” en una clara alusión al tren exprés, por la rapidez que lograda en la preparación del café. Con la máquina de Bezzera era posible preparar 150 cafés en una hora.

   En 1903 el empresario milanés Desiderio Pavoni compró la patente a Berezzo y, en 1905, fundó la empresa “La Pavoni S.p.A.” para producir comercialmente las nuevas máquinas de café.

                  

  La primera máquina de café comercializada por “La Pavoni” se llamaba “Ideale”. Estaba formada por un cilindro vertical de latón en el interior del cual se encontraba la caldera y del que salían dos brazos. Para preparar una taza de café se colocaba un poco de café recién molido en uno de los brazos, se compactaba ligeramente, encajándolo en la embocadura. Después se abría el grifo para dejar pasar el agua caliente a través del café, hasta que el café líquido llegaba a la taza colocada debajo del brazo.

   La Ideale estaba pensada para bares y espacios comunitarios, y requería una cierta destreza a la hora de su utilización para obtener un buen café. La gran novedad de las máquinas La Pavoni era la posibilidad de preparar cada taza de café de forma instantánea, en vez de acudir a un depósito de café ya hecho, que iba perdiendo el aroma con el tiempo.

  Fue la primera máquina de café producida y comercializada en serie, contribuyendo a la expansión del café expreso por toda Europa. Su éxito fue tal que el ritmo de ventas era de una máquina diaria.




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