La Pietà Bandini: la escultura que Michelangelo quiso destruir

sábado 11 marzo 2017

   La Pietà Bandini o Piedad Florentina, es una escultura de mármol con cerca de 230 cm de altura, realizada por Michelangelo Buonarroti (1475-1654) aproximadamente entre los años 1547 y 1550, cuando el artista contaba ya con más de 70 años de edad.

  En aquellos años Michelangelo residía en Roma. Aunque había sido aclamado como el mayor artista vivo, no era muy rico y vivía pobremente en una casita en el centro de la ciudad. Se dedicaba a la escultura de forma esporádica, casi exclusivamente a título personal, no aceptando obras por encargo.

   La muerte en 1547 de su amigo Vittoria Colonna lo hundió en un período de gran desesperación y desencanto con la vida, una etapa en la que el autor se sentía imbuido por un profundo sentimiento religioso.

   Sintiendo cercana su propia muerte empezó a hacer planes para su entierro y realizó esta escultura con el deseo de que fuera colocada en su sepultura, en la Basílica de Santa María Maggiore, en Roma, siendo una de las últimas esculturas producidas por el artista.

   La obra presenta un esquema piramidal en el que Nicodemo ocupa la cúspide de la pirámide, quien sostiene el cuerpo de Cristo. Algunos autores defienden no se trata de Nicodemo, y sí de José de Arimatea. En el rostro de esta figura el artista se autorretrata en su vejez.

    A la derecha de la figura central de Cristo, se encuentra María Magdalena, y a la izquierda, sosteniendo el cuerpo inerte, la Virgen María. Los cuerpos individuales se funden unos en otros, compenetrándose íntimamente como los sentimientos de los personajes. El estado anímico de los personajes revela el dramatismo y la angustia ante la muerte.

    Es conjunto escultórico cargado de simbolismo, Magadalena a la derecha simboliza la Vida, María a la izquierda, la Muerte y Nicodemo en la parte central la Providencia. Cristo muestra una figura “serpentinata”, propia del manierismo, un estilo artístico propio del Renacimiento tardío y caracterizado por el refinamiento y la artificiosidad de las formas.

   Las crisis depresivas sufridas por Michelangelo se habían convertido en una constante a lo largo de esos años, siendo cada vez más graves. Una vez terminada la obra, el artista insatisfecho con la misma y en un arranque violento quiso destruirla a martillazos, siendo detenido por un criado.

    La escultura inútil fue vendida en 1561 al escultor y arquitecto florentino, Francesco Bandini, por 200 escudos, por intermediación de Tiberio Calcagni, alumno y amigo de Michelangelo, quien se ofreció a restaurarla. Así, la figura de Magdalena fue restaurada por Tiberio, resaltando del resto del grupo por su menor dimensión. Las piernas de Cristo, extrañamente delgadas también son el resultado de este trabajo de restauro.

    Actualmente aún es posible ver las marcas que el autor dejó en su obra al intentar destruirla, tanto en el cuerpo de Cristo, en el brazo y en la pierna izquierda, como en los dedos de la mano de la Virgen.

                                

    La escultura estuvo en la villa romana de Francesco Bandini hasta 1674, año en que fue trasladada y colocada en la Basílica de San Lorenzo de Firenze (Florencia), por Cosme III. En 1722 fue transferida a la Catedral de Santa Maria del Fiore, en la misma ciudad.

     Desde 1960, está expuesta en el Museo dell’Opera del Duomo, en Firenze.

    Para muchos la Pietà Bandini es un reflejo de la crisis espiritual y emocional que afectaba a Michelangelo, de ahí el dramatismo y la angustia de los personajes.






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