Lago Antañavo, el lago sagrado de Madagascar

lunes 27 marzo 2017

    En la zona norte de la isla de Madagascar, en territorio de los Antankarana y de los Sakalava, se encuentra el lago Antañavo, un lugar considerado sagrado.

    Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, donde hoy se encuentra el lago, existía un gran poblado gobernado por un rey. Era un lugar muy próspero en cultivos y en ganado y sus habitantes vivían felices. En el pueblo vivía una pareja con su hijo recién nacido, que los vecinos poco conocían.

                     

    Una noche el niño empezó a llorar y a gritar desesperadamente y, pese a los muchos intentos de su madre por aliviar su malestar, el bebé no cesaba de llorar. Nada lograba tranquilizarlo, por lo que la madre decidió cogerlo y salir a pasear con él a las afueras del pueblo, sentándose bajo un gran tamarindo, lugar donde las mujeres del pueblo se reunían por la mañana y por la tarde para moler arroz.

    Al sentarse bajo el árbol el niño se calmó de inmediato, dejó de llorar y se quedó dormido. La madre regresó cuidadosamente a casa para no despertarlo, pero al cruzar la puerta el niño despertó y empezó a llorar nuevamente. La mujer salió nuevamente con el niño en brazos y se sentó bajo el tamarindo, y el bebé dejó de llorar al instante y volvió a quedarse dormido. Pero una vez más, al regresar a casa, empezó a llorar violentamente. Por tres veces la madre hizo lo mismo, y las tres veces el niño se dormía estando bajo el tamarindo y empezaba a llorar al regresar a casa. La mujer decidió entonces pasar la noche sentada bajo el tamarindo, por ser el único lugar en el que su hijo se tranquilizaba y dormía.

    Justo acababa de tomar esta decisión, estando bajo el árbol, sintió que el suelo se sacudía violentamente bajo sus pies y vio cómo se abría un agujero bajo el pueblo que engulló todas las casas del poblado y con ellas a sus habitantes que dormían plácidamente en sus hogares. En el lugar en el que hasta un momento antes estaba el pueblo, no quedaba otra cosa que un enorme agujero que, poco a poco, se fue llenando de agua, hasta alcanzar la base del tamarindo donde se encontraba la mujer aterrada, con su hijo en brazos, los únicos supervivientes de la catástrofe.

    Los dos pasaron el resto de la noche bajo el tamarindo y al amanecer la mujer se dirigió al pueblo más cercano para contar lo ocurrido.

     Desde entonces tanto los Antankarana como los Sakalava consideran el lago un lugar sagrado y para elllos las almas de los antiguos habitantes del pueblo viven hoy en los cocodrilos que habitan en las aguas del lago Antañavo. El agua del lago también es sagrada y se le atribuye poderes curativos. La caza de cocodrilos y los baños en el lago están totalmente prohibidos. Para retirar un poco de agua del lago se utiliza un pequeño recipiente dispuesto al final de una larga vara y el agua solo puede ser utilizada cerca del lago.

                     

    Cuando una pareja no logra tener hijos acude al lago e invoca las almas de los habitantes, pidiéndoles una descendencia numerosa y prometiendo a cambio ofrecerle alimento a los cocodrilos. Cuando logran tener hijos sacrifican, en la orilla del lago, a algunos animales que servirán de alimento a los cocodrilos. Parte de la carne la echan directamente al agua y la parte restante la reparten en las cercanías del lago para que los cocodrilos se alejen tanto cuanto posible del agua, ya a que piensan que cuanto más se alejen del lago, mayor será la ayuda que proporcionarán.





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