Los Mártires de Chicago, el origen del Día del Trabajador

lunes 01 mayo 2017

    El origen de la celebración del Día del Trabajador es una página sangrienta de la lucha de la clase obrera por mejores condiciones de trabajo.

    A finales del siglo XIX la jornada laboral de los obreros era de 10 o de 12 horas seguidas. En Estados Unidos existía una ley que prohibía las jornadas laborales superiores a 18 horas, sin causa justificada, bajo pena de 25 dólares de multa.

    La Federación Estadounidense del Trabajo, el sindicato con mayor fuerza del momento, en su congreso celebrado el 17 de 1884, reivindicaba una jornada laboral máxima de 8 horas, bajo la consigna “ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso”. La aplicación nueva jornada debería llevarse a cabo a partir del 1 de mayo de 1886, de lo contrario se convocaría una huelga general hasta que la patronal accediese a la petición.

           

    El 1 de mayo de 1886 cerca de 200.000 trabajadores obtuvieron la jornada reivindicada con la simple amenaza de paro, pero 340.000 obreros no lo lograron, iniciando una huelga que se prolongaría durante los días siguientes.

   Chicago era la segunda ciudad estadounidense en número de habitantes, además las condiciones de los trabajadores eran peores que en otras ciudades y los enfrentamientos entre la policía y los trabajadores fueron particularmente violentos. El día 3 mayo una de las compañías de policía disparó a quemarropa, sin previo aviso, sobre los obreros huelguistas, matando a 6 de ellos y provocando varias decenas de heridos.

   Como acto de protesta se convocó una concentración en la Plaza Haymarket, el día 4 de mayo. En la plaza se concentraron más de 20.000 personas y la tensión entre la policía y los trabajadores, tras los violentos enfrentamientos del día anterior, había alcanzado su clímax. Los obreros fueron duramente reprimidos, hasta que un artefacto explosivo estalló entre los policías, matando a uno de ellos y provocando varios heridos. Como respuesta, la policía abrió fuego sobre la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de trabajadores.

                 

   Las autoridades detuvieron a varios obreros que fueron golpeados, torturados y acusados de la muerte del policía. Casi todos fueron puestos en libertad, excepto 8:

    - Adolf Fischer (30 años), alemán, periodista;

    - Albert Parsons (39 años), estadounidense, periodista;

    - August Spies (31 años), alemán, periodista;

    - George Engel (50 años), alemán, tipógrafo;

    - Louis Lingg (22 años), alemán, carpintero;

    - Michael Schwad (33 años), alemán, tipógrafo;

    - Oscar Neebe (36 años), estadounidense, vendedor;

    - Samuel Fielden (39 años), inglés, pastor metodista y obrero textil.

    Todos fueron llevados a juicio, un juicio plagado de irregularidades, llegando a ser calificado como “juicio farsa”. Inicialmente todos fueron condenados a muerte, pero posteriormente tres de ellos fueron condenados a prisión.

    Samuel y Michael fueron condenados a cadena perpetua, mientras Oscar fue condenado a trabajos forzados.

    A los 5 restantes se les mantuvo la condena a muerte, 4 serían ejecutados en la horca, el 11 de noviembre de 1887. Louis, para no ser ejecutado, se suicidó en su propia celda.

    Los 8 condenados quedarían posteriormente conocidos como “Los Mártires de Chicago” y los acontecimientos de la Plaza Haymarket pasarían a l historia con el nombre de "Revuelta de Haymarket".

    En honor a la lucha obrera por la jornada de 8 horas, en 1889 se declaró el 1 de mayo Día del Trabajador.

    En Estados Unidos y Canadá, el Día del Trabajador se celebra el primer lunes de septiembre, para desvincularlo de los acontecimientos de Chicago.





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