Luisa Cáceres Díaz de Arismendi, heroína de la independencia venezolana

lunes 25 septiembre 2017

   Luisa Cáceres Díaz de Arismendi es una de las figuras femeninas más importantes de la lucha por la independencia venezolana, estando considerada como heroína nacional.

    La independencia de Venezuela, proclamada el 5 de julio de 1811, fue el resultado de un proceso jurídico-político entre la Capitanía General de Venezuela y el Imperio Español, que tuvo lugar entre 1810 y 1830.

    Después de la de proclamación de independencia, Venezuela vivió años de luchas y batallas crueles, bárbaras y encarnizadas en un intento del Imperio Español por retener, a toda costa, la ex colonia.

              

    A Luisa Cáceres Díaz de Arismendi le tocó vivir en primera línea estos hechos, convirtiéndose en una heroína de la Guerra de Independencia Venezolana.

    Luisa Cáceres nació en Caracas, Venezuela, el 25 de septiembre de 1799. Era la primogénita de José Domingo Cáceres y Carmen Díaz. Tuvo dos hermanos, Félix y Manuel.

    El padre de Luisa era profesor de latín y gramática, ocupándose de enseñar a su hija a escribir y a leer Como era habitual en la época, Luisa no asistió a la escuela y su educación estuvo orientada a ejercer labores de esposa y madre.

    En 1813 la familia conoció a Juan Bautista Arismendi, un coronel viudo, 24 años mayor que Luisa, pero que la pediría en matrimonio al año siguiente.

    El año de 1814 fue un año complicado tanto para la República Venezolana, como para la familia Cáceres-Díaz.

   Las fuerzas venezolanas, comandadas por Simón Bolívar, emprendieron la retirada de Caracas tras un violento ataque de José Tomás Boves. El 6 de marzo de ese año, José Domingo Cáceres fue asesinado durante el asalto de las tropas de Francisco Rosete a la guarnición de Ocumare.

    El coronel Juan Bautista Arismendi organizó una expedición de jóvenes estudiantes para auxiliar a los patriotas sitiados en Ocumare, pero Arismendi fue derrotado. Félix, el hermano de Luisa, que hacía parte de la expedición, fue hecho prisionero y ejecutado el 16 de marzo.

     Estos acontecimientos desencadenaron lo que quedó conocido como la “Emigración a Oriente”, la huida de muchos caraqueños que se veían amenazados por las fuerzas anti independentistas.

     En julio de 1814, Luisa que no había cumplido aún los 15 años, se vio obligada a huir con su familia, primero hasta Cumaná y de ahí a Isla Margarita, a donde llegó en agosto de ese mismo año. Durante la travesía murieron sus tres tías, sobreviviendo Luisa, su madre y su hermano Manuel.

    Pese al ambiente de inestabilidad política, los meses trascurridos hasta finales de ese año de 1814 fueron relativamente tranquilos, propiciando el enlace matrimonial de Luisa Cáceres y Juan Arismendi, celebrado el 4 de diciembre de 1814.

   Al año siguiente, el 9 de abril, las tropas de Pablo Morillo desembarcaron en Isla Margarita. Juan Arismendi, hasta entonces Gobernador Provisional, se rindió sin entrar en combate ante la superioridad de las tropas de Morillo, quedando Isla Margarita nuevamente bajo dominio español.

    Durante varios meses Luisa y Juan Arismendi vivieron bajo vigilancia y presión de las autoridades españolas, en las afueras de La Asunción. Pero en septiembre de 1815 llegó una orden para apresar a Juan Arismendi. El 24 de septiembre el coronel logró escapar a las montañas Copey, pero Luisa Cáceres, embarazada, no lo consiguió, siendo detenida por las autoridades españolas.

                     

    Durante unos días Luisa estuvo encerrada bajo vigilancia en la casa familiar, siendo después trasladada a un oscuro calabozo del Castillo Santa Rosa, en La Asunción.

    Constantemente vigilada, mal alimentada y sometida a maltratos y torturas, Luisa no delató en ningún momento a su marido y, el 26 de enero de 1816, dio a luz a una niña que murió al poco tiempo de nacer, dadas las condiciones en las que se encontraba la prisionera.

    Posteriormente, Luisa fue trasladada a la fortaleza de Pampatar, donde permaneció unos días y de allí a prisión de La Guaira. Fue nuevamente sometida a torturas y presiones para que delatara a su marido y renegara de sus ideas republicanas. Pero Luisa se mantuvo firme en sus ideales y no traicionó a Arismendi. El 22 de marzo de 1816, ingresó como prisionera en el Convento de la Inmaculada Concepción, en Caracas.

    Los triunfos, en 1816, de las fuerzas republicanas comandadas por Juan Arismendi en Isla Margarita y por José Antonio Paéz en Apure determinaron la orden de traslado de Luisa a Cádiz, España. Al estar totalmente incomunicada y sin noticias de sus familiares, Luisa no tuvo conocimiento de las victorias republicanas.

    El 3 de diciembre de 1816 fue embarcada con rumbo a España, pero el barco en el que viajaba fue atacado por un buque corsario. Tras apoderarse del cargamento, los corsarios abandonaron a los pasajeros en la isla de Santa María en Azores. Estando imposibilitada de regresar a Venezuela, Luisa fue enviada a Cádiz, desembarcando en la ciudad gaditana el 17 de enero de 1817. Fue presentada ante el Capitán General de Andalucía, quien protestó por el trato que le habían dado las autoridades españolas en América. Luisa permaneció en Cádiz, como confinada, pero con una pensión de 10 reales diarios.

   Durante el tiempo que estuvo en Cádiz, Luisa se negó a firma cualquier documento que manifestara su lealtad al rey de España y renegara de su patriotismo e independentismo venezolano, reafirmándose en su ideología de que su deber era servir a su marido, a la patria venezolana y luchar por libertarla.

    El 3 de mayo de 1818, tras lograr escapar de Cádiz, llegó a Filadelfia, EEUU. Una vez en libertad, Luisa Cáceres regresó a Venezuela, desembarcando en Isla Margarita el 26 de julio de 1818, siendo recibida con honores de heroína. El Consejo de Indias dictaminó su libertad absoluta y sin condiciones.

    Durante toda su vida Luisa siguió apoyando las ideas de libertad y soberanía del pueblo americano. Fijó su residencia en Caracas, junto a su marido Juan Bautista Arismendi, con quien tuvo 12 hijos.

   Falleció el 2 de junio de 1866, en Caracas. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional en 1876.







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