Mary Seacole, una enfermera negra en la Guerra de Crimea

miércoles 08 marzo 2017

     La Guerra de Crimea (1853 – 1856), marcó un antes y un después en la Historia de la Enfermería. Hasta nuestros días ha llegado el reconocimiento a la figura de Florence Nightingale como pionera de la enfermería profesional. Pero en la misma guerra otra mujer destacó por sus conocimientos y por sus cuidados a heridos, enfermos y moribundos, una mujer que la Historia casi ha olvidado: Mary Seacole.

     Mary Jane Grant nació Kingston, Jamaica, en 1805. Hija de un oficial escocés y de una mujer negra libre. La madre de Mary practicaba la medicina tradicional, era una afamada curandera en Kingston y regentaba una pensión para soldados británicos inválidos y sus familias. Con 12 años Mary empezó a ayudar a su madre, adquiriendo conocimientos sobre hierbas medicinales y diferentes conocimientos médicos que le permitieron ampliar su cultura en lo referente al tratamiento de los enfermos.

    En 1821 Mary viajó a Londres y por primera vez fue consciente de los prejuicios sociales relacionados con su color de piel. Por aquel entonces, y hasta 1962, Jamaica era colonia británica y la esclavitud aún no había sido abolida, abolición que se produjo en 1864.

     De regreso a Jamaica, en 1836 se casó con Edwin Horatio Seacole, adoptando el nombre de Mary Jane Seacole. Horatio murió en 1844 y Mary decidió abrir su propia hostería para atender a los enfermos e inválidos.

    En 1850 una epidemia de cólera en Jamaica provocó cerca de 31.000 muertes. Mary trabajó con los médicos en el tratamiento de los enfermos, ampliando así sus conocimientos.

   Posteriormente viajó a Panamá para visitar a su hermano, fundando en Cruces el British Hotel, en el que proporcionaba alimentos, medicamentos y suministros generales. Durante una epidemia de cólera en la región, Mary Seacole comprendió la necesidad de fomentar la higiene y la ventilación en los hogares y hospitales, así como la importancia de la administración de una alimentación correcta a los pacientes.

     Regresó a Kingston en 1853, prestando sus servicios y aplicando sus conocimientos en el cuidado a los enfermos de fiebre amarilla, epidemia que asolaba la isla. Pronto se convirtió en una experta en enfermedades tropicales.

    En octubre de 1853 estalló la Guerra de Crimea, enfrentando al Imperio Ruso y una alianza formada por Reino Unido, Francia, Reino de Cerdeña y el Imperio Otomano. Tropas de todos los países involucrados en la contienda fueron enviadas al frente y las enfermedades empezaron a propagarse casi inmediatamente, provocando numerosas bajas, la mayoría a causa del cólera. Por este motivo, el Ministro de Guerra inglés promovió el reclutamiento de enfermeras para trabajar en los hospitales militares de Crimea. La encargada de dicho reclutamiento sería Florence Nightingale.

    Enterada de la necesidad de personal sanitario en Crimea, Mary Seacole partió para Londres, ofreciendo su experiencia como enfermera para ayudar a los soldados heridos en la guerra. En 1854 solicitó a la Oficina de Guerra un puesto de enfermera en Crimea. Pese a contar con varias cartas de recomendación de los diferentes médicos con los que había trabajado tanto en Jamaica, como en Panamá, su solicitud fue rechazada por su condición de mujer negra.

     A pesar de no contar con la autorización de la Oficina de Guerra, Seacole puso rumbo a Crimea, logrando entrevistarse con Nightingale, a la que presentó las cartas de recomendación que certificaban sus conocimientos en enfermería. Nightingale rechazó sus servicios por no cumplir con los requisitos por ella exigidos para ingresar en su grupo de enfermeras: no debían ser mujeres mayores (Seacole tenía 50 años); debían pertenecer a una cierta clase social y ser blanca, entre otros.

     El rechazo de Nightingale no impidió que Mary Seacole prestara su ayuda a los soldados. En Balaklava creó el British Hotel, que contaba en la planta baja con el restaurante y el bar, y en la superior con cuartos cómodos, a modo de hospital, para atender a los soldados enfermos, heridos y convalecientes.

    Cada mañana Mary se dirigía al campo de batalla para atender a los soldados heridos, incluso a los del ejército enemigo, aplicando los conocimientos adquiridos durante años. Su figura era inconfundible, destacando por el color de su piel y por su atuendo colorido, con lazos también de colores que contrastaba con los vestidos en tonos neutros usados en la época.

   Mary pronto se convirtió en una figura muy popular, familiar y querida, a la que todos llamaban “Mama Seacole”.

    Cuando en septiembre de 1855 cayó Sebastopol, Seacole fue la primera mujer a la que se le permitió la entrada en la ciudad para llevar víveres a los soldados y atender a los heridos.

    Al finalizar la guerra, el 30 de marzo de 1856, Mary estaba arruinada. Un grupo de militares, conocedores de su magnificada labor promovieron una recaudación de fondos para ayudarla en su situación financiera.

   En 1857, ya en Londres, Mary Seacole publicó su autobiografía “Wonderful Adventures of Mrs. Seacole in Many Lands” (“Aventuras maravillosas de la Sra. Seacole en Muchas Tierras). El libro fue todo un éxito, permitiéndole recuperarse económicamente.

    En 1881, a los 76 años, Mary Seacole murió en Londres víctima de una apoplejía.

    Tras su muerte, su figura y su trabajo fueron olvidados durante casi un siglo, hasta que en 1973 una enfermera británica encontró, de forma casual, una ejemplar de la autobiografía de Seacole en una librería londinense.

   A partir de ese momento varias investigaciones devolvieron la figura de Mary Seacole a la luz, reconociéndola como una de las pioneras en la enfermería profesional, bien como una luchadora en contra de los prejuicios raciales.

    En 1991 a título póstumo se le concedió La Orden del Mérito de Jamaica y en 2004, en una encuesta realizada por la BBC fue elegida “La británica de color más importante a lo largo de la Historia de Inglaterra”.

   Actualmente en Londres se pueden ver varias placas y esculturas de homenaje a Mary Seacole, siendo la más reciente una escultura en bidimensional colocada en 2013 en un parque del barrio de Paddington.





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